EVANGELIO DEL DIA
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario A
Libro de Isaías 25,6-10a.
El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un
banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares
suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados.
El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño
tendido sobre todas las naciones.
Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los
rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho
él, el Señor.
Y se dirá en aquel día: "Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación:
es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su
salvación!".
Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña, pero Moab será pisoteado
en su suelo, como se pisotea la paja en el estercolero.
Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.
Salmo de David. El señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.
y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás
conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y
mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa
del Señor, por muy largo tiempo.
Carta de San Pablo a los Filipenses 4,12-14.19-20.
Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho
absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no
tener nada.
Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.
Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su
riqueza, en Cristo Jesús.
A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Evangelio según San Mateo 22,1-14.
Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:
"El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a
ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi
banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores
animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'.
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a
su negocio;
y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos
homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados
no eran dignos de él.
Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'.
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron,
buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía
el traje de fiesta.
'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció
en silencio.
Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a
las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'.
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos".
Leer el comentario del Evangelio por
San Gregorio Magno (hacia 540-604), papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre el Evangelio, nº 38
"Dichosos los invitados alas bodas del Cordero"
¿Habéis comprendido quién es ese rey, padre de un hijo que es también rey? Es
aquel de quien dice el salmista: "Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo
de reyes" (71,1)... "Celebraba la boda de su hijo". El Padre celebra, pues la boda
del rey, su Hijo cuando le ha unido a la Iglesia en el misterio de la Encarnación. Y el
seno de la virgen María ha sido la cámara nupcial de este Esposo. Por eso dice
también un salmo: "Allí le ha puesto su tienda al sol, él sale como el esposo de su
alcoba"(Sl 18, 5-6).
Envió a sus siervos para invitar a sus amigos a estas bodas. Les envió una
primera y una segunda vez, es decir, primero mandando a los profetas, después a
los apóstoles para que anunciaran la encarnación del Señor... A través de los
profetas anunció como futura la encarnación de su hijo único, y a través de los
apóstoles la predico como ya cumplida...
"Pero los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus
negocios". Ir a sus tierras significa entregarse sin medida a las tareas de aquí
abajo. Ir a sus negocios es buscar ávidamente un provecho personal en los
negocios de este mundo. Uno y otro son negligentes a la hora de pensar en el
misterio de la encarnación del Verbo y vivir conforme a él... Todavía es más grave
es lo que hacen algunos que, no contentos con menospreciar el favor del que los
llama, le persiguen... De todas maneras el Señor no dejará lugares vacíos en el
banquete de bodas de su Hijo. Manda ir a buscar a otros convidados, porque la
palabra de Dios, aunque todavía es desconocida por muchos, un día encontrará
quién donde descansar...
Pero vosotros, hermanos, que por la gracia de Dios habéis entrado ya en la
sala del banquete, es decir, en la santa Iglesia, examinaos atentamente por miedo
a que, cuando el rey entre, no encuentre ninguna cosa reprensible en la vestidura
de vuestra alma.
servicio brindado por el Evangelio del Día, www.evangeliodeldia.org”