Domingo de Ramos, Ciclo B

San Marcos 14,1-15-47: "Lo aclamamos como Rey porque entrega su vida como Siervo"

Autor: Basada en el Catecismo de la Iglesia Católica

Fuente: almudi.org (con permiso)  suscribirse

 

"Lo aclamamos como Rey porque entrega su vida como Siervo"

El profeta destaca del Siervo la perfecta docilidad y entrega a la voluntad de Dios, y cómo todo eso se revela como proyecto de Dios. El Siervo resiste, pese a todo, porque sabe que el Señor está a su lado.

En la 2ª lectura, el apóstol sigue pensando en el Siervo entregado y enaltecido, doliente y glorioso, olvidado y exaltado.

El silencio de Cristo y su soledad son los dos detalles más señalados en el evangelio de san Marcos. Es el relato que menos palabras recoge de Jesús. El abandono de Jesús es total: los discípulos huyen; Pedro le sigue de lejos; y se siente dejado por el Padre...

La eficacia es hoy uno de los objetivos prioritarios. Y en función de ella se acometen muchos proyectos. Desde esta mentalidad la Cruz aparece como un fracaso y un escándalo. En otro tiempo la cruz se contraponía a la especulación y racionalidad griegas o al empirismo hebreo. Para quienes apuestan por la eficacia y la gloria hoy sigue siendo escandalosa.

"La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y de su Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia abre la Semana Santa" (560; cf. 559. 570).

El Siervo entregado por nosotros:

"Este designio divino de salvación a través de la muerte del "Siervo'', el Justo" (Is 53,11) había sido anunciado antes en la Escritura como un misterio de redención universal, es decir, de rescate que libera a los hombres de la esclavitud del pecado. La muerte redentora de Jesús cumple, en particular, la profecía del Siervo doliente. Jesús mismo presentó el sentido de su vida y de su muerte a la luz del Siervo doliente." (601).

El Sacrificio de Cristo, fundamento del perdón de los pecados:

"En la Pasión, la misericordia de Cristo vence al pecado. En ella, es donde éste manifiesta mejor su violencia y su multiplicidad: incredulidad, rechazo y burlas por parte de los jefes y del pueblo, debilidad de Pilato y crueldad de los soldados, traición de Judas tan dura a Jesús, negaciones de Pedro y abandono de los discípulos. Sin embargo, en la hora misma de las tinieblas y del príncipe de este mundo, el sacrificio de Cristo se convierte secretamente en la fuente de la que brotará inagotable el perdón de nuestros pecados" (1851; cf. 1992).

"Fuera de la cruz no hay otra escala por donde subir al cielo" (Santa Rosa de Lima, vida) (618).

"Y la Iglesia venera la Cruz cantando: "O crux, ave, spes unica'' ("Salve, oh cruz, única esperanza''). (Himno "Vexilla Regis'') (617).

Entre un "Hosanna" y un "Aleluya" transcurre la Semana Mayor. El primero por el Rey que llega para triunfar muriendo; el segundo, por el Rey que ha triunfado resucitando".