V Domingo de Cuaresma, Ciclo A

San Juan 11,1-45

Autor: Padre Francesc Jordana Soler

 

 

Estamos viviendo ya el quinto domingo de cuaresma, el domingo que viene ya es domingo de Ramos donde leeremos la pasión del Señor. Jesús poco antes de su pasión para ir preparando a sus discípulos para lo que había de venir dice: “Yo soy la Resurrección y la Vida”, y hace un gran milagro que corrobora sus palabras.  

Cinco ideas que iluminen un poco un evangelio tan rico:

1)   Jesús está en Galilea, y le dicen que su amigo Lázaro está enfermo. Y Jesús espera dos días, no acude en seguida. Esto también nos ocurre a nosotros: cuantas veces, en distintas circunstancias, hemos llamado a Jesús y él no ha acudido enseguida. Sus demoras nos dejan preocupados, sus demoras, a veces, nos hacen perder la fe. Él sabe el por qué, él sabe lo que favorece a sus amigos, lo que más conviene a los que él ama. Tened confianza, hermanos, cuando vuestras oraciones parecen que no son escuchadas. No penséis que no han tocado el corazón de Jesús. Si aparentemente han caído en el vacío, no es que él no vea vuestras lágrimas, si no actúa en el momento esperado es porque todavía no ha llegado su hora. Como hoy que espera dos días, en los que muere Lázaro,  y donde, finalmente, actúa. Jesús tiene muy claro el sentido de su espera: “servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Nosotros no somos nadie para cuestionar los planes de Dios, para juzgar lo que él hace o deja de hacer. Sólo si lo supiéramos todo podríamos juzgar, y no lo sabemos todo. 

2)    Que bellas palabras las del evangelista cuando dice: “Jesús amaba a Marta, a su hermana (Maria), y a Lázaro.” Nosotros somos “Marta”, “Maria” y “Lázaro”. Jesús nos ama a cada uno de nosotros. La semana pasada estuve de EEEE en ellos el predicador, un obispo, dijo una cosa que nunca había yo escuchado, dijo: “Jesús nos conoció y nos amo a cada uno de nosotros en su conciencia humana”. Es sorprendente!. El Jesús que ando hace 2000 años por la tierra ya nos conocía a cada uno de nosotros. A mi me extraño, y como que citó el documento de donde sacaba la idea yo lo consulté, y es correcto. Dice el documento de la Comisión Teológica internacional: “Cristo nos ha amado y se ha entregado por nosotros como oblación» (Ef 5, 2). Este «nosotros» son todos los hombres que quiere reunir en su Iglesia: La Iglesia no ha comprendido este amor como una actitud general solamente, sino como un amor tan concreto que mira a cada uno personalmente. Así ve la Iglesia las cosas cuando oye a San Pablo que no ha conocido a Jesús «en los días de su carne» afirmar: «Vivo en la fe del Hijo de Dios que me ha amado y se ha entregado por mí» (Gál 2, 20). JC nos ha conocido, nos ha amado y se ha entregado por cada uno de nosotros. Debemos crecer en esta contemplación de este amor personal de JC a cada uno de nosotros. En el origen de nuestro seguimiento de Cristo está intentar responder a la locura de su amor personal.  

3)    En esta escena aparece una actitud que nos habla de cómo es el amor de JC: Jesús se conmueve, solloza y  llora: “Jesús viéndola llorar a ella, y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó: ¿Dónde lo habéis enterrado?Le contestaron: “Ven a verlo”. Jesús se echó a llorar.” Los judíos comentaban: ¡Cómo lo quería!.” Jesús ya sabia que Lázaro iba a resucitar, pero sus lágrimas no son sólo por él. Jesús llora ante todas las miserias de la humanidad. Jesús también llora con nuestros problemas y nuestras tragedias, porque son sus problemas y sus tragedias.

Lo decíamos la semana pasada: no nos imaginemos un Dios indiferente y distante. Nuestro Dios es un Dios cercano que  sufre con todo lo que a nosotros nos hace sufrir.  

4)    El núcleo de esta escena que hoy contemplamos es la confesión que Jesús hace de sí mismo, y el credo de Marta. Jesús dice: “Yo soy la Resurrección i la Vida: el que cree en mi, aunque haya muerto vivirá, y el que está vivo y cree en mi no morirá para siempre”. Y luego hace un pregunta, a Marta: ¿crees esto?”. Y ella responde: “Sí, Señor, yo creo que tu eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenia que venir al mundo”. Cuando aparece una pregunta en el evangelio nos la hemos de dirigir a nosotros: ¿Creemos realmente que Jesús es la resurrección y la vida?. ¿Mi vida la tengo montada para que él me vaya comunicando Vida? ¿Espero gracias a la cuaresma y las prácticas cuaresmales poder resucitar con Cristo en Pascua?. Marta dijo que sí, nosotros qué responderemos … 

5)    Jesús delante del sepulcro de Lázaro le dice con voz potente: “Ven afuera”. Hoy también a nosotros nos dice que salgamos fuera de nuestros sepulcros: del sepulcro de nuestra mediocridad, de nuestra indiferencia, de nuestro cristianismo superficial. Hoy Jesús nos dice a cada uno de nosotros: “sal fuera del sepulcro de tu pecado, porque allí sólo hay muerte y yo te llamo a la vida”.