Solemnidad de la Ascensión del Señor, Ciclo A

Mateo 28,16-20 

Autor: Padre Francesc Jordana Soler

 

 

Jesucristo resucitó hace 40 días y durante estos 40 días hemos ido contemplando a Jesús Resucitado, hemos ido profundizando qué significa su resurrección para nosotros de manera que todo ello nos lleve a resucitar ya aquí y ahora junto con Cristo. Hoy contemplamos la última de las apariciones de Jesús Resucitado en la cual asciende a los cielos.  Dios nos quiere conceder algunas gracias ligadas a la  contemplación de este misterio que hoy hacemos presente.            

En concreto la contemplación de este misterio debería ayudarnos en dos aspectos:  

1.       Descubrir el sentido de nuestra vida, descubrir el objetivo de nuestra vida, la meta hacia la que apunta nuestra vida. Esta meta, este objetivo, es el cielo, la comunión plena con Dios. Esta es nuestra esperanza. Que ese sea el objetivo de mi vida me ilumina que ya ahora debo procurar vivir una comunión cada vez mayor con Dios. Esta comunión con Dios provoca en nosotros que no temamos a la muerte y que no la veamos como la ven los que no tiene fe. Si nuestra reacción ante la muerte es como la de las personas sin fe, esto significa que la fe no ha iluminado esta dimensión esencial de nuestra vida.  

San Juan de la Cruz experimenta su comunión con Dios en la tierra de un modo tan limitado que desea ya la muerte para vivir plenamente la plena comunión con Dios: “Vivo sin vivir en mi y de tal modo espero que muero porque no muero”.  

A veces vivimos un cristianismo que se ha olvidado del cielo, que no piensa en la meta de nuestra vida. Nos hace falta contemplar a Cristo que asciende a los cielos. 

Imaginad que os dijera: “Tengo entradas gratis para ir esta noche al cielo, a la vida eterna. ¿Quién las quiere?”. Si no la cogemos es que tenemos una visión pobre de lo que es el cielo. Hay quien dirá: es que tengo que quedarme para cuidar a los nietos. Siempre se ha dicho que se hace más trabajo desde le cielo que desde al tierra. Los cuidareis más y mejor desde el cielo que desde la tierra. No hay excusas …lo que hay es poca contemplación de la vida eterna … 

¿Qué pasará en el cielo? En el cielo nos experimentaremos amados por Dios, descubriremos más a Dios, y entonces lo amaremos más, y al amarlo más estaremos más abiertos a Dios, y al estar  más abiertos nos experimentaremos todavía más amados por Dios y le conoceremos más, y esto creciendo  siempre (círculo). En el cielo estaremos cada vez más admirados, más ilusionados, más maravillados. El cielo, la comunión con Dios, es la actividad más trepidante que pueda haber. Nada, nada de la tierra se le puede comparar.  

Nos falta contemplar estas realidades para que afecten a nuestro modo de vivir la vida y la muerte.              

2.    El segundo aspecto que nos quiere comunicar las lecturas de hoy es que la Ascensión no significa que Jesucristo se ha ido a la estratosfera. JC no nos deja solos, ¡nunca! Desaparece su presencia físicamente visible entre nosotros pero se queda con nosotros.  Las últimas palabras de Jesucristo antes de irse son: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.  

     

San León Magno dijo sobre el misterio de la Ascensión: “comenzó de un modo  inefable  a ser más presente por su divinidad, al alejarse su humanidad”. Jesucristo se ha ido humanamente hablando, pero su presencia divina continua entre nosotros. Cuando Jesús nos dice que el estará con nosotros todos los días, se refiere de un modo especial a los sacramentos. Él estuvo en la tierra comunicando la salvación, pues él continua en medio de nosotros comunicando salvación en los sacramentos.Por eso continua diciendo San León Magno: “Aquello que fue visible en nuestro Redentor, ha pasado ahora a los sacramentos”. Sacramento = acción de JC 

3. Hoy Jesús a nosotros nos dice lo mismo que a sus discípulos: “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándoles y enseñándoles a guardar todo lo que os he enseñado”.  

Jesús nos lo pide. No podemos esconder que Dios nos ama, no podemos esconder que nos hemos encontrado con el Amor y que eso ha cambiado nuestra vida. No  podemos quedarnos ese tesoro para nosotros. Sin miedo hemos de evangelizar. Tampoco es tan difícil: dar testimonio de lo que uno vive, o lanzar preguntas que ayuden a plantearse cosas. Nosotros podemos ser camino para que otros se encuentren con Cristo. Hemos de tomar la iniciativa, no esperar a que nos lo pidan.  

Y para acabar recordad que tenemos una tarea importante para esta semana: prepararse para la solemnidad de Pentecostés, en la cual nosotros recibiremos en función de nuestras disposiciones, de nuestra esperanza, el don y la gracia del ES. 

En la primera lectura decía Jesús a sus discípulos: “dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo” Pues de eso se trata de sentir mucha hambre y sed del Espíritu Santo para quedar nuevamente bautizados por el Espíritu Santo.