Solemnidad de la Santísima Trinidad

Juan 3,16-18

Autor: Padre Francesc Jordana Soler

 

 

Hoy celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad (ST). Una celebración para sumergirnos en el misterio de Dios, para sentirnos – ya ahora – dentro de este misterio, dentro de Dios. San Pablo decía: “en Dios somos, nos movemos y existimos”.

 

Siempre se ha dicho que la ST es un misterio. Un misterio no es una cosa de la cual no podemos saber nada, sino que un misterio es una realidad que no la podemos entender en su totalidad. Pero con nuestra oración, nuestra contemplación, con nuestra participación en la liturgia, va creciendo en nosotros la comprensión de este misterio. 

Hoy la liturgia hace presente este misterio para que lo profundicemos un poco más, para que participemos de él con más intensidad.

Para relacionarnos correctamente con el misterio de la ST lo hemos de hacer bajo la perspectiva de que Dios es Padre y nosotros somos hijos en el Hijo, y todo ello por la presencia del Espíritu Santo (ES) en nosotros.   

Y todo esto no le hemos de ver como un aspecto interesante de la vida cristiana, sino que el elemento constitutivo de nuestra vida cristiana. La ST es la realidad constitutiva de nuestra vida cristiana. Es a partir de esta conciencia y vivencia de hijos que vivimos la vida cristiana.  

No podremos llegar a la santidad, o llegaremos mal y tarde, sino procuramos vivir la realidad como es: y la realidad es que el Padre desde toda la eternidad ha determinado hacernos hijos suyos en Jesucristo por la donación del ES.  

Esta es nuestra realidad, nuestro ser, nuestra identidad más profunda y que más condiciona nuestra vida humana y espiritual. Vivir sin tenerlo presente es romperse.  

Imaginar que quiero clavar un clavo con la mano. Va a ser un desastre: porque ni el clavo clavaré y mi mano destrozaré. Estaríamos olvidando la identidad –lo que es – la mano y su función, su razón de ser.  

Pues lo mismo le pasa al hombre si olvida que es hijo de Dios. Se rompe. No funciona. Esta triste, angustiado, deprimido. Y crea un mundo duro y cruel como el que estamos haciendo entre todos.  

Un día en un grupo de jóvenes les estaba hablando de la ST y uno va y me dice: “yo quiero que hablemos de cosas más reales para nosotros”. Yo le dije: “La ST es lo auténticamente real … Todo lo demás es menos real  que eso. Si tuvieras más conciencia de ser hijo en el Hijo por la donación del Espíritu Santo tu vida seria más real y todo lo verías más realmente”. Debemos contemplar esta realidad … desde toda la eternidad el Padre ha determinado hacernos hijos .... 

Otra dimensión importante de este misterio es que somos templos de la Santísima Trinidad, somos templo de las personas divinas. De ahí, de esta conciencia, debería nacer para nosotros un deseo de gozoso recogimiento interior. Debemos aprender a recogernos en nuestro interior, porqué allí nos encontramos con la Santísima Trinidad. 

Decía San Agustín en “Las Confesiones”, el libro más leído y editado de la historia después de la Biblia,: “Tarde te amé, oh hermosura siempre antigua y siempre nueva, tarde te ame. Y he aquí que tú estabas dentro de mí, pero yo de mí mismo estaba fuera. Y por fuera yo te buscaba. Estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.” 

Como San Agustín hemos de asombrarnos de la intimidad que se nos ofrece. Asombrarnos de lo que hay en nosotros. Templos de la ST. No son maneras de hablar, es una realidad.  

Hemos de pedir la gracia de vivir más actualizadamente, con más conciencia, nuestro ser templos de la Santísima Trinidad. ¡Qué vilmente nos comportamos ante la magnificencia de tan gran misterio!. ¡Qué desprecio, por desconocimiento o  despreocupación, …! Y cuantas gracias se nos darían por vivirlo más plenamente…. Templos de la Santísima Trinidad 

A veces en el despacho hay quien me dice: “Yo creo mucho en Dios”. Y yo le pregunto: ¿y en quien más?. Y se me quedan mirando todo extrañados … Y yo les digo: “Yo creo en Dios Padre, en Dios Hijo, en Dios Espíritu Santo y en la Iglesia. Este es el credo de los cristianos”. Nuestro credo no dice creo en Dios y punto.  

La existencia de la ST debe ir modelando nuestra vida espiritual. Si nuestro Dios es Trinitario nuestra espiritualidad debe ser trinitaria, debemos desarrollar una espiritualidad que sea relación con las tres personas divinas.