Solemnidad del Corpus Christi

Juan 6,51-59

Autor: Padre Francesc Jordana Soler

 

 

La eucaristía es misterio de salvación: en la eucaristía se realiza la unión de nuestras personas con Jesucristo. Y esa unión es una unión salvadora, porque nos eleva, nos diviniza, nos santifica, nos hace crecer en caridad, nos hace participar del Espíritu de Cristo. Por eso dice Cristo: “El que me come vivirá por mi”

 

El sentido de nuestra vida es entrar en comunión con Dios, y donde esa comunión se realiza más perfectamente es en la eucaristía. Y desde esta vivencia seremos capaces de entra en comunión con Dios en los demás ámbitos de nuestra vida (trabajo, familia, ocio, voluntariados, ..). La vivencia especialísima de comunión con JC en la eucaristía nos debe ir llevando a entrar en comunión con él en todos los momentos de nuestra vida.

 

Benedicto XVI en la homilía del Corpus Christi del año pasado acuñaba una expresión muy bella referida a la eucaristía: “La eucaristía es misterio de intimidad”. La eucaristía nos abre a una relación especialísima con Cristo. Hay una comunión (=común unión). Cristo entra en mi y yo entro en Cristo.

 

Decía San Cirilo de Jerusalén: “Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él”.

 

Ante todo esto debemos maravillarnos, admirarnos, llorar de gozo, gozarnos de su presencia … que la rutina no mate el sentido profundo de la participación en la eucaristía. Este debe ser nuestro reto.

 

En el evangelio de hoy leemos una parte del capitulo VI de Juan el capítulo más eucarístico de todo el evangelio.  Jesús nos ha dicho:  

a)   Si no mengeu la carn del Fill de l’home i no beveu la seva sang, no podreu tenir vida en vosaltres.” Jesús està fent una ferma vinculació entre la vida, no la física, sinó la vida del esperit, i l’eucaristia. Vida espiritual i eucaristia van irremissiblement unides, ineludiblement unides. Jesús mateix ho diu amb una claredat que no deixa lloc a cap mena de dubte. Rep.

b)   Continua dient Jesús: “Qui menja la meva carn i beu la meva sang està en mi i jo en ell. Per l’eucaristia Crist habita en nosaltres, Crist està en nosaltres i nosaltres en Crist. És un text que ens ajuda a entendre que l’eucarístia ens uneix a Crist, i ser cristià és això: crèixer en comunió amb Crist.

C)     Però Jesús en el seu discurs encara va més enllà. “Jo visc gràcies al Pare, igualment, els qui em mengen a mi viuran gràcies a mi” .         És una comparació sorprenen la que ens fa Jesús.  De la mateixa manera que Ell viu gràcies al Pare, nosaltres viurem en Ell i per Ell si participem de l’eucaristia. A quina unió més gran ens està cridant!

 

 

 

¿Tenim la nostra vida organitzada de manera que això sigui una realitat.?.

Quina grandesa hi ha a l’eucaristia... A partir d’aquest paraules de Jesús no s’entenen actituds com : “ja vaig a missa quan ho sento necessari”, “tinc que estudiar avui no podré anar a missa!”, “tinc la família a dinar avui no podré anar a missa”. Son expressions que no, que no, responen al plantejament que ens fa Jesús. Son expressions que ens parlem de que no hem entès quin paper té la eucaristia en la vida cristiana. No venir a missa un diumenge és refusar tot això que hem dit i això és un pecat greu.

 

Una última idea: la Iglesia desde sus más tiernos inicios ha realizado una vinculación muy estrecha entre la eucaristía y los pobres –por eso hoy hacemos la colecta a favor de caritas-. Eso significa que participar cada domingo de la eucaristía nos debe hacer crecer en el amor a los pobres.

 

Dice el Papa en su encíclica “Dios es amor”: "Ahora (en la Eucaristía), el amor a Dios y al prójimo están realmente unidos”. “Hay una "inseparable relación entre amor a Dios y amor al prójimo. Ambos están tan estrechamente entrelazados, que la afirmación de amar a Dios es en realidad una mentira si el hombre se cierra al prójimo o incluso lo odia... El amor del prójimo es un camino para encontrar también a Dios, y cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios”.

 

Y continua diciendo el papa: Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios".Por lo tanto, no podemos amar a Dios verdaderamente sino amamos verdaderamente al prójimo y especialmente a los pobres.

 

Pero el papa todo esto no lo deja en el aire y concreta: "La caridad cristiana es la respuesta inmediata a una necesidad inmediata: los hambrientos han de ser alimentados, los sedientos saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos, los prisioneros visitados”.

 

¿Y nosotros qué debemos hacer?. Ver las necesidades y responder ante ellas. Que hay madres solteras con problemas, que hay adolescentes pensando abortar porque no encuentran quien las acoja: pues habrá que montar un piso de acogida. Pero eso es muy caro … ¡ si es verdad pero seguramente con los pendientes que hoy lleváis las mujeres que venís a misa seguramente podríamos adquirir uno.

 

Acabo con una frase del papa: El programa del cristiano -el programa del buen samaritano, el programa de Jesús- es un “corazón que ve”. Este corazón ve donde se necesita el amor y actúa en consecuencia”.