XVI Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Mateo 13, 24-43

Autor: Padre Francesc Jordana Soler

 

 

Jesús nos habla hoy con parábolas. En cada una de ellas nos quiere decir alguna cosa. No podemos verlas como una cosa del pasado. Jesús nos ha hablado hoy a nosotros en parábolas y nos quiere comunicar una enseñanza  para  nuestra vida.

 

Hay muchos tipos de parábolas: parábolas del juicio, parábolas del reino, parábolas de los perdidos y reencontrados, parábolas de la llamada...

 

Hoy tenemos dos tipos de parábolas: la primera, la del trigo y de la cizaña, es una parábola del juicio. Y las otras dos: la del grano de mostaza y la de la levadura, son parábolas sobre el Reino de Dios.

 

De la primera parábola yo destacaría dos ideas:

·        Para la gente del tiempo de Jesús causaría sorpresa una cosa: la decisión del amo del sembrado de no retirar la cizaña. ¡Dejar que trigo y cizaña crezcan juntos, cuando la cizaña puede dificultar el crecimiento del trigo! Por tanto, Jesús nos quiere decir alguna cosa con este gesto.

 

Pienso que con este gesto Jesús nos quiere preparar para una realidad que a todos nos tocará vivir: el trigo y la cizaña convivirán. Convivirán en el campo de la historia de la humanidad, convivirán en el campo de la propia iglesia y convivirán en el campo de nuestra personalidad individual.

 

A veces el mal –la cizaña- nos escandaliza –si lo hacen los otros- y nos desanima –si lo hacemos nosotros-. Dios no quiere el mal, pero es capaz de utilizar el mal para sacar un bien. A Dios la Historia y nuestra historia personal no se le escapan de las manos y es capaz de reconducirla siempre a pesar del pecado.

 

Quizás el mal que más nos escandaliza es el que sucede dentro de la propia Iglesia. Ante esto es preciso recordar:

                La Iglesia tiene una dimensión humana, está formada por hombres, y por tanto siempre será pecadora.

                La Iglesia tiene una dimensión divina, y por tanto es capaz de santificar, de comunicar vida divina.

 

Lamentablemente, los hijos de la Iglesia siempre ensuciaremos a nuestra madre con nuestro pecado, pero no por eso la Iglesia deja de ser el medio preferido por Dios para hacer santo el mundo. Hace falta crecer en esta visión de fe de la iglesia.

 

Los medios de comunicación siempre nos presentan los pecados de la iglesia, es preciso que nosotros actualicemos la fe en esta institución fundada por Cristo para comunicar vida al mundo entero...

 

Yo estoy enamorado de la Iglesia. Día a día  voy entendiendo mejor qué es la Iglesia. Y cada vez la veo más como mi madre. Y cada vez me duele más sentir hablar mal de ella, porque es como sentir hablar mal de mi madre... no lo aguanto...

 

·        La segunda idea de esta parábola es la sorprendente manera de Jesús de expresar el juicio: “se arranca la cizaña y se quema”, “los arrojarán al horno encendido, allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

 

¿Por qué esta dureza, estas expresiones tan conmovedoras? Es para las personas que le escuchan. Las personas que le escuchan están bastante distraídas respecto la palabra de Dios, personas ocupadas por las cosas cotidianas: comer, ganar dinero, tener para vivir. Muy ocupadas de las realidades terrenales y poco preocupadas por el reino que se les ofrece. Muy centradas en ellas mismas, y poco en los que les rodean, olvidando los pobres, inmigrantes y las viudas.   

 

¿Qué necesita un auditorio como éste? Necesita ser zarandeado. Es necesario recordarle la seriedad de las exigencias de Dios. Es preciso  ayudarle a situar a Dios como el bien más grande para sus vidas. Jesús siente la necesidad de amonestar, con todo el amor posible, al hombre que tiene delante. No quiere que se pierda.

 

Jesús hoy también nos quiere zarandear a nosotros, nos quiere despertar de esta comodidad, de esta mediocridad en la que estamos instalados. No quiere que nos perdamos.

 

Las otras dos parábolas, la parábola del pequeño grano de mostaza que crece hasta llegar a ser un gran árbol y la de la levadura, que un poco, fermenta toda la pasta, son parábolas del crecimiento del Reino de Dios. Reino de Dios es una expresión que podríamos traducir por “que Dios reine en nosotros”. ¿Qué es el Reino de Dios? No es un espacio físico, ni una época, ni un país, sino que es que Dios reine en nosotros.

 

Estas parábolas nos hablan del Reino de Dios como una cosa que en sus inicios era pequeña, sin mucha  trascendencia y que con el tiempo se vuelve importante y trascendente.Esto mismo ha estado nuestra vida cristiana: empezamos a ser cristianos por los padres, por una fe heredada de los padres, y poco a poco esta semilla ha ido creciendo hasta  convertirse en algo importante para nosotros. Con el paso del tiempo el Reino de Dios –Dios reinando en nosotros- ha ido creciendo hasta el punto de cambiar totalmente nuestras vidas...