XVII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Mateo 13, 44-52

Autor: Padre Francesc Jordana Soler

 

 

Queridos hermanos,

 

Seguramente estas parábolas las hemos oído un montón de veces. Esto puede hacer que pensemos: “ésta ya me la sé”, y desconectemos de lo que se está leyendo.

 

La Palabra de Dios es siempre viva y siempre nueva. Nunca seremos capaces de agotar la riqueza de la Palabra de Dios, porque Dios siempre nos querrá comunicar una idea nueva para nuestra vida cristiana.

 

Porque de eso se trata: de que la Palabra de Dios vaya informando, dando forma, a nuestra vida.

 

Hoy hemos leído dos parábolas sobre la importancia del Reino. El Reino de Dios es como un tesoro: si lo encuentras, vendes todo lo que tienes y lo compras. El Reino de Dios es como una perla preciosa: el que la encuentra, vende todo lo que tiene y compra la perla.

 

Reino de Dios  es una expresión que podríamos traducir por “que Dios reine en nosotros”. ¿Qué es el Reino de Dios? No es un espacio físico, ni una época, ni un país, sino que es que Dios reine en nosotros. 

 

Hoy vemos como el Reino de Dios exige por parte nuestra una respuesta de totalidad (“es preciso venderlo todo”). La respuesta a la invitación que nos hace Jesús de seguirle nos pide seriedad. Es un compromiso serio, porque como dice Jesús un poco antes. No se puede construir una casa sin cimientos, y no se puede ir a la guerra sin la debida preparación.

 

Responder a su invitación es darnos cuenta de la seriedad de su llamada.

 

Hace unos domingos Jesús nos decía lo mismo pero más explícitamente: “Quien ama el padre o la madre, los hijos o las hijas, más que a mí, no es digno de mí”.

 

Hoy nos comunica su exigencia a través de una parábola. Por El vale la pena dejarlo todo, venderlo todo, y seguirle.

 

¿Qué quiere decir, dejarlo todo, venderlo todo? Quiere decir:

      ·  Quiere decir, amar a Dios por encima de todas las cosas.

      ·  Quiere decir, hacer de Cristo un amigo íntimo. 

 

      ·  Quiere decir, hacer plegaria cada día. Esa puerta por 0la que Dios entra en el hondón del alma. Vale la pena recordar que orar es más que hacer unas oraciones que hacemos medio dormidos antes de ir a la cama.

      ·  Quiere decir, vivir bien la eucaristía del domingo,…

      ·  Quiere decir, encontrarme con  Cristo en la meditación de la Palabra de Dios.

      ·  Quiere decir, amar como Jesús amaba, servir como Jesús servía, y darse como Jesús se daba.

 

¡Esto es venderlo todo! Esto es tomarnos seriamente la vida cristiana. Esto es buscar ese tesoro que es la fe … .

 

Se hace necesario recordar que el tesoro escondido o la perla encontrada son de grandísimo valor. No hay nada que valga tanto, por eso lo venden todo para conseguirlos.

 

Esto nos tiene que iluminar que nuestro seguimiento de Crsito debe ser radical, sin regatear nada. ¿Hemos descubierto este tesoro escondido?  

 

Demasiadas veces vivimos nuestro cristianismo como ir haciendo, ir tirando, cumplir unas normas, unos compromisos que no parecen darnos vida.

 

Hoy estas parábolas nos muestra que esto no puede ser así. … “venderlo todo .. “. Aquel tesoro, aquella perla, que a partir de encontrarlos lo cambian todo. Por eso Jesús decía: “Yo he venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia”.

 

Que estas parábolas que hoy Jesús nos expone a nosotros nos ayuden a seguirle con un convencimiento de que en él está la vida y que por el vale la pena “venderlo todo”.