XXII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C

Autor: Padre Hernán Quijano Guesalaga

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Lc 14, 1. 7-14

El Evangelio del Domingo 22° del Tiempo ordinario Ciclo C, Lucas 14, 1-14, me lleva a reflexionar sobre la necesidad de la humildad para entrar al Banquete del Reino, esa humildad que mueve a buscar no los primeros sino los últimos lugares (primera parábola), sin ambición, y a sentirse mendigo indigente invitado a la mesa de Dios rico en Misericordia (segunda parábola).
En la invitación a acercarse a la cabecera que quien convida al Banquete hace al que se esconde en el último lugar de la mesa: “amigo, sube más arriba”, veo una semejanza con lo que refiere el texto de la segunda lectura (Hebreos 12) “os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, a Dios…, y al Mediador de la Nueva Alianza, Jesús”. Subir, acercarse.
En Cristo, el Verbo hecho carne, Dios tiene la iniciativa de hacerse Hombre y plantar su carpa entre los hombres. Y así se hace cercano, próximo, prójimo, amigo de todo hombre.
Él baja y así eleva al hombre a la condición divina, le hace subir al nivel de Dios. El hombre es enaltecido, elevado, pero sólo si reconociéndose mendigo indigente merece el favor de Dios, la misericordia de Dios (primera lectura, Eclesiástico 3).