Marcos 6, 45-52 

"Animo, soy yo; no tengáis miedo"

Autor: Padre Juan José Palomino del Alamo

 

 

Tres veces aparece Jesús en Marcos orando::
1) después de un día de mucho ajetreo en Cafarnaún y de haber expulsado un demonio en la
sinagoga y de haber curado a la suegra de Pedro y a otros enfermos;
2) después de dar de comer a la multitud;
3) en el Huerto de los Olivos, en Getsemaní.


En ninguna de ellas aparece la imagen de un Mesías, que celebra un triunfo fácil. Para Cristo, el triunfo
verdadero está en "entregar la vida para dar vida". Por eso, cuando le buscan en Cafarnaún para 
celebrar el éxito y recibir aplausos, él se retira y continúa en la misión. Lo mismo hace después de la
multiplicación de los panes y los peces. Y en Getsemaní pide fuerzas al Padre para terminar su camino
de cruz, que se convertirá en vida para todos. Es en la oración donde Jesús madura las decisiones más
importantes de su vida.


El Evangelio de hoy nos recuerda la experiencia dura de los Apóstoles de navegar toda una noche con
viento contrario. Y aparece Jesús caminando sobre las aguas. Por la FE vemos a un Jesús, en medio
de nosotros, que libera, vence y domina las fuerzas del mal hostiles siempre contra la vida de cada 
uno de nosotros y que, además, impiden la misión de la Iglesia.


Quiere Jesús infundir con su presencia, un tanto misteriosa, fuerza y valentía a sus discípulos y "no
temor y miedo". Mientras vamos haciendo la tarea (nuestra misión), El está presente entre
nosotros. Su encuentro con Jesús en el lago hace despertar a unos Apóstoles, llenos de miedo, y
descubriri el poder divino de Jesús, que no se ausenta, sino que se hace presente en medio de ellos.
Pre-anuncia así su presencia y protección a la Comunidad/Iglesia, siempre que estemos reunidos en
su nombre.


Nos enfrentamos los cristianos hoy a retos muy similares a los de Jesús y sus primeros discípulos.
Nos presenta Marcos a Jesus enseñando y alimentando a la multitud, que le sigue. A ver si así, nos
comprometemos los cristianos a predicar el evangelio y solucionar los problemas vitales de nuestros
hermanos más pobres.