Lucas 21, 12-19:
Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo * Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá

Autor: Fr. Nelson Medina F., O.P
Sitio Web:
fraynelson.com

 

 

Temas de las lecturas: Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo * Todos os odiarán por causa mía, pero n un cabello de vuestra cabeza perecerá


Textos para este día:
Daniel 5,1-6.13-14.16-17.23-28
Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Os echarán mano, os perseguirán, estregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."

Lucas 21,12-19

Homilías:

Temas de las lecturas: Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo * Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá

1. Alcanzado por la Justicia de Dios

1.1 Las lecturas de hoy nos presentan un mismo tema en dos aspectos complementarios: un hombre "alcanzado por la justicia de Dios", y muchos creyentes "perseguidos por la injusticia de los hombres."

1.2 Este Baltasar, de la primera lectura, es la imagen viva del hombre endiosado por su propia presunción, por el inmenso poder que tiene, por la felicidad que supuestamente puede darse (banquetes, lujos, placeres), y sobre todo por el deseo de hacer público que no respeta autoridad alguna por encima de sí mismo y de sus creencias (por eso lo de beber precisamente en las copas del templo de Jerusalén).

1.3 Este hombre endiosado se ve obligado a contemplar cómo un poder "intruso" se inmiscuye en su vida y en su recinto. Como en el caso del ricachón que derribó sus graneros y que sólo hablaba consigo mismo (cf. Lc 12,16-21), al cual Dios interrumpió llamándolo "necio", así también aquí, toda la necedad de Baltasar queda en evidencia y él mismo descubre una verdad que le resulta espantosamente amarga: "no soy Dios."

1.4 Descubramos, sin embargo, que esa es una mala noticia para quien ve en Dios su enemigo o por lo menos a alguien que le hace competencia. Para quien ve en Dios su fuente, su Padre, su amigo, su Salvador, es una gran noticia que Dios está cerca. Por eso la proximidad del Señor es en realidad purificación y puerta de salvación para todos.

2. Perseguidos por la Injusticia de los Hombres

2.1 La otra cara de la proximidad del Señor es la persecución. Parecería absurdo: un buen cristiano es un buen ciudadano, un buen amigo, un buen profesional; en suma, es alguien que hace el bien, ¿por qué perseguirlo?

2.2 Sin embargo, es de notar que la bondad del orden restaurado según la gracia es una estorbo espantoso a las pretensiones idolátricas que caracterizan al mundo marcado por las huellas del pecado —del pecado original y de la compleja red de nuestros pecados personales y sociales—.

2.3 Por otro lado, hay que destacar que la persecución no significa, ni mucho menos, una disminución en la cantidad o la calidad de la predicación. La persecución nos da micrófonos y estrados que de otro modo nunca tendríamos. Aunque juzgados, en apariencia, somos nosotros quienes, revestidos de la sabiduría del Juez de todos, manifestamos juicio contra la injusticia del mundo.

2.4 El llamado final hoy es a la perseverancia. No dejarnos escandalizar por el aparente fracaso que significa ver morir inocentes, vernos traicionados por quienes podrían o deberían apoyarnos, sentir que la iniquidad logra estrangularnos hasta casi anegar nuestra fe. Perseverar es ir más allá de eso; es ver más allá de eso; es confiar más allá de todo eso, sostenidos solamente por la palabra de Cristo: "si se mantienen firmes, conseguirán la vida."